De niño siempre quise tener el poder de leer la mente. Después
comprendí que era algo imposible pero de algún modo alcanzable, así me decidí ser
Hacker. Inicié autodidácticamente y después entrando a la licenciatura de
ingeniería.
Reconozco que cuando quería ser hacker tenía cierto ánimo subversivo
un tanto en mal plan. Y me juntaba con amigos que apoyaban mi idea además me
daban ideas para usar mis poderes de hacker cuando los tuviera. Me sugerían cosas
de todo tipo.
Cuando empecé a conocer realmente la frase que dice “caras
vemos inbox no sabemos” vi con indignación varios comentarios de personas que
se decían ser mis amigas. Algunos comentarios más un tanto que no embonaban con
la realidad, con lo que estas personas decían ser, otros más hirientes. Así fue
como también iba eligiendo a mis novias. Me volví un poco paranoico y no creía mucho en
la bondad humana.
A veces juzgaba a las personas porque decían algo hiriente
pero reconozco yo también diría algo similar pero en casos muy relajados, aunque
ya no volvería a hacerlo. No por el hecho de ser descubierto sino porque
reconocí que realmente se afecta a la otra persona, pero más uno mismo.
Después conocí a una chica, nos hicimos novios, ella también era hacker, compartíamos
muchas cosas aunque ella era muy reservada en varios asuntos, hackearla fue
casi imposible pero lo logré. Me di cuenta que ella era realmente sincera, no
una santa, tuvo sus etapas. Aunque también tuvo una etapa parecida a la mía, le
encontré documentos privados de diferentes personas. Lo más sorprendente es que
ella estaba muy metida en asuntos de activismo usando el hacking, ella era del
grupo anonymous.
Pocos días después de hackearla ella me dijo que ella sabía
que lo había hecho y lo que investigué. También me enseño varias cosas de
hacking y como aplicarlo en buscar un mundo mejor. A veces el poder de leer la
mente de estos modos de ver asuntos privados es una gran responsabilidad, un
poder incluso ilegal.
*cuento corto


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