Qué frágil debe ser la creencia de un islamista si se siente amenazado por una caricatura estúpida en un periódico semanario satírico, dice el reconocido filósofo esloveno Slavoj Žižek.
Ahora, cuando todos estamos en un estado de shock después de la matanza en las oficinas de Charlie Hebdo, es el momento adecuado para reunir el coraje de pensar. Debemos, por supuesto, condenar sin ambigüedades los asesinatos como un ataque a la propia esencia de nuestras libertades, y condenarlos sin salvedades ocultas (del estilo de "Charlie Hebdo, sin embargo, provocó y humilló demasiado a los musulmanes"). Pero tal patetismo de la solidaridad universal no es suficiente - debemos pensar más allá.
Efectivamente, puede parecer que la división entre el permisivo Primer Mundo y la reacción fundamentalista hacia éste pasa cada vez más por una la línea que opone llevar una vida satisfactoria llena de riquezas materiales y culturales, frente a dedicar la vida a una causa trascendente. ¿No es este antagonismo el que existe entre lo que Nietzsche llama nihilismo "pasivo" y "activo"? Nosotros, en Occidente, somos los nietzscheanos últimos hombres, inmersos en placeres cotidianos estúpidos, mientras que los radicales musulmanes están dispuestos a arriesgarlo todo, comprometidos en la lucha hasta su autodestrucción. La "Segunda Venida" de William Butler Yeats refleja perfectamente nuestra difícil situación actual: "Los buenos carecen de toda convicción, mientras que los malos están llenos de apasionada intensidad." Esta es una excelente descripción de la actual división entre liberales anémicos y fundamentalistas apasionadas. "Los buenos" ya no son capaces de participar plenamente, mientras que "los malos" participan de un fanatismo religioso racista y sexista.
Es aquí donde el diagnóstico de Yeats se queda corto ante la difícil situación actual: la intensidad apasionada de los terroristas es prueba de una falta de verdadera convicción. ¿Cuán frágil debe ser la creencia de un musulmán si se siente amenazada por una caricatura estúpida en un periódico satírico semanal? El terrorismo fundamentalista islámico no está basado en la convicción por los terroristas de su propia superioridad y en su deseo de salvaguardar su identidad cultural y religiosa de la embestida de la civilización global de consumo. El problema de los fundamentalistas no es que los consideremos inferiores a nosotros, sino más bien que secretamente ellos mismos se consideran inferiores. Por eso nuestra condescendiente y políticamente correcta aseveración que no sentimos superioridad respecto de ellos sólo los pone más furioso y alimenta su resentimiento. El problema no es la diferencia cultural (su esfuerzo por preservar su identidad), sino el hecho opuesto de que los fundamentalistas ya son como nosotros, pues han interiorizado secretamente nuestros hábitos y miden por ellos. La paradoja subyacente en todo esto es que en realidad carecen precismente de una dosis de esa convicción "racista" en la propia superioridad.
Pensar en respuesta a los asesinatos de París significa desprenderse de la autosatisfacción de suficiencia de un liberal permisivo y aceptar que el conflicto entre la permisividad liberal y el fundamentalismo es en última instancia un conflicto falso-un círculo vicioso de dos polos que se generan y se presuponen mutuamente. Lo que Max Horkheimer había dicho sobre el fascismo y el capitalismo ya en 1930 -los que no quieren hablar de manera crítica sobre el capitalismo también deberían guardar silencio sobre el fascismo- habría de aplicarse también al fundamentalismo de hoy: los que no quieren hablar críticamente sobre la democracia liberal también deben guardar silencio sobre el fundamentalismo religioso.
Slavoj Žižek
Texto completo: http://poesiaydestruccion.blogspot.mx/2015/01/slavoj-zizek-habla-sobre-la-matanza-de.html


